En colaboración con el artista suizo-japonés Marendo Müller, en 2012 realizamos una serie de reportajes de ficción, en los que las convenciones y promesas narrativas del lenguaje audiovisual se ponen al servicio del azar. Al rendir la historia a la casualidad y al juego con el medio, el relato deriva en una espiral de conexiones inesperadas. La apariencia de verdad documental se transforma pronto en un reportaje sobre la propia duda, entendida como el elemento que enlaza y pone en relación todas las cosas. También aquí, el cuerpo, la cámara y el espacio articulan su danza en el núcleo de la reflexión.
